Tardanza...

La tardanza del suspiro en nacer,
como el de la bocanada en llegar al sol
cada instante es singular
en la pluralidad que invoca la vida.
Aromas que florecen en besos, 
latitudes que vuelcan su cansancio en llanuras fantasmas.
El agudo momento cuando pierde la razón,
devora sus recuerdos 
y ríe
hasta ahogarse en las fulgurantes estrellas.
Todo silencio tiene su ocaso,
en una esquina,
en un zaguán
en un bar
o en la mismísima calle,
allí 
donde el alba besa la noche
para hacerle creer al hombre
que los instantes duran para siempre.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Vas a volar?

A Francia.

Esquirla de un caído!