Entre dos silencios...
Ojos negros,
agrietados por el cansancio.
La luz brillante llegaba alrededor,
menguando la codicia.
Moribundos,
los pensamientos chocan entre sí,
mientras el coro canta sin pausa
en la fina hierba del hastío.
Acarició el pálido rostro de la luna,
la esperanza pellizco a la oscuridad.
Voló tan rápido a través del sueño,
desatendió las cicatrices asestadas por el tiempo.
Los dientes del lobo no eran filosos,
el caído empezó a desear su propio paraíso interno...
...Y fue feliz,
en ese instante entre dos silencios llamado vida.
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