La dirección más difícil.
Sin ser dios resucitó,
caminó diecisiete pasos,
frenó su andar.
Miró al amor,
incluso discutió con el odio.
Observó al cielo lagrimear,
al firmamento sonreír onduladamente.
Sus ojos latían,
el corazón miraba.
No hay lápiz para dibujar el infinito,
no hay labio para decir
lo que en realidad debe vivirse.
No hay lápiz para dibujar el infinito,
no hay labio para decir
lo que en realidad debe vivirse.
Pensó mas de la cuenta su próximo paso,
la dirección más difícil
es la única que lo puede llevar algún lado.
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