Esa es la cuestión.

Tímidamente,
las venas ensanchan su caudal,
su interior es una canción arrabalera
dispuesta encender un par de ojos.

Cuatro puntos cardinales
para mostrar una inocencia curtida,
los sin corona silban hasta el hartazgo
su canción de protesta.

No le viene mal al momento
un pétalo rebelde para romper la afonía,
si al final,
venimos del silencio y hacia el silencio vamos.

Despierta donde quieras que estés,
vive tu historia,
vive
para transformar el dolor en oportunidad.

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