Hasta los olvidados están destinados a brillar.
Cuántos héroes descalzos,
hay sueños que todavía
no puede matar
la inescrupulosa jaula de cemento.
Mientras el alucinógeno gobierna conciencias,
hay un río ensordecedor
que quiere explotar.
Una estrella quiere abandonar la condescendencia.
Por siglos, la piedra,
creyó que nunca podía rodar.
En el último viaje,
el amanecer resucita con una sonrisa.
Cuando fue que perdimos la locura,
y seguimos al norte como único punto cardinal?
No vinimos a ser asesinados por la sombra,
hasta los olvidados están destinados a brillar.
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