Tus labios.

Toma mi mano,
un viaje de ida es mejor que ningún viaje.
Siente mis dedos como un torrente laborioso
anhelando cubrir la sequedad pretérita.

Juntos,
ahogaremos la oscuridad con las cuerdas del viento.
Más allá,
el anhelo despierta tras siglos de estar en coma.

Volaremos a la luz del placer.
Nunca olvides,
los olvidados son los memoriosos flagelados por el olvido,
aún así se atreven a sonreír.


Un millón de estrellas pueden mutar en una sola.
Pequeños instantes pueden encaminar a grandes momentos.
La belleza se vuelve obsoleta
cada vez que se cruza con tus labios.






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