Alas...

Soy la mitad de la poesía
que el pasado mató en los pies del olimpo.
Tengo sueños aún, 
soy un bocado atragantado en la garganta del olvido.

Los tigres rugen solitariamente en los zaguanes del alma.
Paredes gastadas, 
nombres que fueron carne y hueso
son el eco nostalgioso de un presente curtido en la curiosidad.

Sin darse cuenta, 
los segundos arrimados al ahora
son la sentencia perfecta para una soledad
dañina, maquiavelica y trastornada.

Soy el que cayó, 
la pregunta que la certeza no puede responder.
Caminar vale la pena, 
solo necesitas un par de alas.



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