Naufragio...
El mar conservaba la calma,
aunque el horizonte
delineaba una tormenta mortífera.
La tripulación contaba los sueños en monedas.
La paz moría de a poco,
en un instante los que dormían
luchaban por su vida.
La bestia que surcaba mares
está ahogada en el fondo del océano.
Los sueños flotaban en el agua,
ni rastros quedó del pasado que los tenía como protagonistas.
El capitán fue el primero en saltar,
vio como se hundía su navío,
nunca oteó la tierra
cerró sus ojos.
En un segundo pasó su vida,
en una vida pasó un segundo.
Nació la fe,
no bastó mirar al cielo para ser emancipado.
El creador abrió la puerta,
miró a sus ojos.
Lo expulsó del cielo,
el diablo ni lo atendió en el infierno.
Entre balbuceos existenciales,
entre miradas eternas y ritos desafiantes
dios confiesa extasiado
"El que no da la vida para salvarlos a todos no merece salvarse".
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