Juego...

Fue diferente al resto,
usó una tónica surrealista,
apoyó las manos en la mesa.
Quien da lo mira fijamente 
nunca va poder penetrar su conciencia.
Sin saliva,
boca reseca para gritar su jugada.
Las restantes piezas de la mesa
no musitaron palabra alguna.
Gloria, fracaso
el destino estaba marcado en una carta.
La dio vuelta,
como la hoja de un diario gastado.
No vino a divertirse pensó para sus adentros,
una mueca prevaleció ante la luz tenue,
el humo del tabaco, el alcohol barato,
y las ilusiones pueriles.
Era una derrota, hay que prepararse,
la sonrisa sirvió para atomizar el momento.


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