Hilo Rojo...

Una lágrima bifurcó los silencios,
por un lado
la astilla penetró el cielo,
de pie, pidió explicaciones al creador.

El segundo que pasó le dio la bienvenida
a lo único que puede soportar.
Las cuerdas de su voz golpeando contra su fe,
camina vestida de blanco.

Maniquís de alquitrán, 
dedos dibujando una memoria en al aire.
Columpiándose entre su origen y desenlace
el hombre no sabe a donde ir.

 Atar la conciencia con el hilo rojo no es suficiente,
el mundo tiene su propia lógica,
voces que confunden y aturden
el dolor no mata, solo lo hace a uno mas fuerte...






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