Flecha...
De blanco,
situó su encanto al pie de la cama,
sueños envueltos en sábanas de plata.
Descansaban en paz, la tierra, el cielo.
Un tibio vibrar de su voz despertó la piel,
cuando estremeció el cuerpo
el ángel abrió sus alas,
sus manos desatadas tenía el corazón.
Fue a su encuentro,
una bocanada de aire frío entró a sus pulmones.
Perdieron la cuenta, quizás,
fue al quinto beso que el sueño entró en la locura.
El tiempo agranda los barrotes,
somos una hoja que busca escapar del invierno.
el recuerdo viaja como una flecha
hasta tropezar con la bestia interior.
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