Era para siempre...
Era para siempre
lo que estaba destinado a durar un rato,
ambos firmaron un adiós contundente al primer beso,
al segundo "te quiero".
Se extrañan buscándose en las estrellas,
pestañean y la soledad los cobija en las calles.
Cada uno en su mundo es libre,
pero una libertad sin amor es una quimera.
Tejen sueños pero los devora el infinito.
Atrapado en sus jaulas están sus deseos,
en su alma está la llave,
para conquistarla hay que renunciar a la vanidad.
En el viaje noctambulo del mar a las estrellas,
en el silencio profundo del azul,
el recuerdo grita hasta quedar afónico:
"Era para siempre, lo que estaba destinado a durar un rato".
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