Cupido
Los santos, o el mismísimo creador con su particularidad,
enviar a los niños hacer la misión del hombre.
Flechar corazones para un amor ciego.
Suele acertar con los ojos vendados
pero otras tantas,
hiere con dardos deslucidos al alma.
Aprendió a no tener escrúpulos ,
en la puesta del sol aparece su sonrisa
dispuesta asesinar la primavera
que ganó el hombre sin persignarse.
Y aunque sea la antítesis de los dioses,
desea lo mismo que todo mortal:
encontrar unos brazos que deseen contenerlo
para lo que sea que dure la eternidad.
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