Principio...

Principio para no morir. 
Sostenerse de la escama del viento
con una palabra, 
un sueño, 
una idea.
La primavera
trae algo más que el perfume de la adolescencia.
A veces, 
tan ensordecedor y dulce.
Nace la flor sin que nadie la vea,
en medio del desierto,
presume una inmortalidad en un eco delicado.
El aplauso de las montañas al alba,
cierra el telón el cielo,
lentamente.
Ocurre que el corazón,
ese órgano que entreteje hipótesis con la mente,
tiene cuerdas para la canción adecuada.
Sucede,
que las manos corren al ritmo de un ejercito torpe,
cuando en realidad,
deberían tentarse a crear libremente, 
sin dios...



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