Lluvia...

Chocan los techos, 
las calles, las ventanas
hasta tu rostro.
Submundos que bifurcan en mundos.

El tiempo lavando su osamenta,
titubean los labios
piel estremecida,
nada hay en un todo gastado.

Se acuestan las maquinas, 
plácidamente,
sobre un futuro inesperado. 
Rugen afónicas las cuerdas reloj.

No es olvido, ni se acerca al pasado, 
huye del presente como un novato.
La lluvia es de carne y hueso
viene a pedir un abrazo...

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