Una copa...
Bebió una copa
en la pecera naufragaban sus sueños,
un cristal irrompible
entrelazado por sus misterios.
El silencio amansa,
el tiempo educa
y los cuadros van cayendo de a poco en la memoria,
como las gotas del rocío en el filo de la madrugada.
La cabeza gira,
las voces descienden,
se meten en las venas
hasta enredarse con la sangre.
De repente llega el sueño,
el telón anticipa el final.
La luz está en la fantasía,
o en esa música afable de un corazón resucitado.
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