Mi primera carrera.
Primero fue cansancio, temblaban las piernas, pero estirando un poco el dolor pasó y quedó la satisfacción.
Quién iba a pensar que a los 33 años iba a tener mi primera carrera. Hasta hace un par de meses cuando necesitaba llevar las cosas a otro nivel, nunca pensé que iba a correr cinco kilómetros.
Nunca pensé que iba a correr, si hasta me parecía una utopía.
Con ésto comprobé que hay utopías que pueden llevarse a cabo.
Cuando me tocaba cubrir algún evento deportivo de éstas características prestaba atención a los rostros, qué pensaban, qué sentían.
Yo no se si interesará esto, pero alguien me dijo que uno escribe para que alguien lo lea y que quizás eso ayude en algún punto a cambiar la realidad que vive esa persona. O ayudarla a pensar. Bueno acá va:
"Yo sentí que pensaba en una sola cosa, llegar. Por primera vez, los problemas desaparecieron, cruzar la meta era mi objetivo. Era Fernando Ezequiel Negro el que trotaba, no sus mambos ni delirios personales, ni su contexto, no era el periodista, era yo mismo tratando de cumplirme a mi mismo algo que me había prometido. Llegar, solo eso. Nunca sentí la necesidad de experimentar el triunfo por sobre otra persona, a la única persona que me interesa vencer es a mi mismo. Todos tenemos una bestia interior, es bueno de vez en cuando abrirle la puerta para que salga a respirar. Puede volver, pero por ahí mas calmada, mas quieta. Siempre van a pasarte cosas, lo importante es no detenerse. Caer, caemos todos, levantarnos es algo que tenemos que hacer por nosotros mismos. Puede haber gente al lado tuyo que te aliente, pero cada mortal es responsable de su propio destino. Vos decidís. Llegas, lo intentas o solo boqueas. Yo prefiero intentarlo SIEMPRE.
En la carrera sucedía algo particular, tal vez por ser mi primera vez fue que me sorprendió tanto. Gente que ni te conocía, y algunos que sí te alentaban a continuar. "Tranquilo", "Vamos que podés", "No le aflojes", Vamos Fernando Carajo", "Bien". Esas palabras fueron una inyección anímica importante.
Lo hago por salud, por la salud física y mental. A veces corremos detrás de una quimera innecesaria que no nos lleva a ningún lado. Pero esta vez corrí para prevalecer sobre el "No puedo", el "Eso no es para mí" y el "Nunca voy a poder".
Y sigo pensando que si yo puedo, si yo pude, cada uno que lea esto tiene que entender que no hay objetivos pequeños ni grandes, sino personas que no se animan a soñar.
Si yo pude, vos también podes.
No hay techo. No hay cielo. No seas tan ordinario al ponerte límites. La felicidad es una construcción diaria y el domingo fue un gran paso para mí.
Plantearse objetivos y hacer todo lo humanamente posible por cumplirlos es en sí mismo un triunfo.
Eso aprendí con esto. Quizás sirva, quizás no, pero al menos vale la pena intentarlo.
Gracias a todos los que están al lado para dar una mano. A Pablo (Valderrama) que me ayuda a entrenar. a todos los integrantes de ADAL que te fortalece en cada jornada a seguir y lo hace en forma desinteresada.
Nos vemos el 19 de Marzo en Rivadavia. O sino nos cruzaremos en otro evento.
No fue correr solamente, es quererse a sí mismo, es sentirse libre y la libertad si es bien entendida se queda con uno para siempre.









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