Conclusión...
Un corazón dispuesto a darlo todo,
una mirada dispuesta a penetrar el horizonte
manos dispuestas agrietarse,
brazos listos para contener el océano.
Un mortal con el ímpetu de desafiar dioses,
un hombre que no teme ser degradado por el mundo
un alma que no tiene miedo de extinguirse,
soy tan solo ocho letras que no acepta ningún reparo.
Frágil como la rosa
cuando es acechada por el viento,
pero de pie
a pesar de ser crucificado por la nostalgia.
Un punto final en una oración perfecta,
un poema segregado por el olvido.
La conclusión es impecable;
al amor no le basta que le regalemos la vida.
Comentarios