Una voz...

Kilómetros de distancia
para que una voz 
llegue en espirales hasta la tarde, 
quizás sean dos.

Cómo entender,
si de eso se trata la vida
deambular con preguntas
y no tener respuestas concebidas.

Sin equipaje, 
una mariposa cansada
cala su quimera en la calle,
a veces dios no tiene nada que decir.

Recuesta su espalda en la pared,
cierra los ojos,
añora con nostalgia
lo que nunca jamás ocurrió.

Despierta,
enciende un cigarrillo,
desaparece;
sin saber por qué.

La calle es un obituario, 
nombres sueltos, 
pasiones incurables,
miserias sin resacas.

Todo viaja 
poco es lo que queda,
merecemos mas
pero hacemos poco para merecerlo.

Y la voz que un día llegaba en espirales 
desapareció en el segundo que nunca llegó,
no quedó mas que la sombra del alma
borracha, sin poder encontrar el amor.


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