Una mañana perfumada...
La mañana perfumó su cuello
salió a la calle para un día más,
besó a la noche
como si fuera la última vez.
Cerró la puerta,
fue hasta la vereda,
era la primera vez que no sabía a dónde ir
uso su poca dignidad para echar a volar.
Surcaba cielos, miraba rostros tenues,
con el sol intentó encender un par de corazones
pero no hay caso,
la sentencia es excesivamente aguda.
En la milésima antes de dormir sintió un beso,
eso le bastó para soñar.
Hay almas que deambulan sin haber amado,
buscando una razón para vivir.
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