Dos ángeles, un amor.
Lleva mis deseos a tu escondite,
no soy más que una rima de una poesía cadente
dispuesto a ser abrigado por tu silencio;
soy el festín putrefacto de un mundo sin dientes.
Huye con mis promesas a otro lugar,
a un cielo mas azul,
sangraré lo que haya que sangrar por los dos,
nunca es demasiado tarde para huir del creador.
Quédate quieta un instante antes de irte,
quiero ver por última vez tus ojos
luego vendrá la oscuridad,
no pude salvarlos a todos pero vivirá la mejor parte.
Nada es real hasta que lo sueñas,
quizás, el amanecer,
traiga un recuerdo a orillas del mar
y ahí vivirán mis alas para siempre.
Comentarios