Besó la luna...
El poeta besó la luna desde el infierno,
embebido en su propia franqueza
tocó llanuras con sus versos,
escondió el punto final para siempre.
Tan verídico como inconcebible,
descansó su imaginación,
en la oscuridad encontró el silencio
durmió en la nevada insuperable del alma.
Fantasmas de negro,
figuras de blanco,
a veces volar era caer
a veces caer era volar.
Despertó,
descubrió que ahogaba sus frases en celeste
comprendió la miseria de la existencia
el cielo es tan perverso como las tinieblas.
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