Vacío...
Vacío.
En búsqueda de algún punto cardinal,
el destino de ser una piedra y no poder rodar,
la nube persiste aún con la sonrisa.
Al mar ya no le queda agua,
las venas hinchadas piden a gritos una historia
quise regalarle el cuento de la felicidad para toda la vida,
no hay bifurcación al final de la existencia dice la parábola.
Soy el destino errante de un escritor vil,
la siesta furiosa de un viento compadrón,
era un sueño y el sueño terminó,
el dolor nunca podrá comprarse una nube para ir al cielo.
El sol traerá un nuevo amanecer,
la herida sanará a su tiempo,
quizás habrá un instante, no lo sé
sé feliz aunque nunca volvamos a cruzarnos.
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