Guerra de poetas.
El primero levantó la pluma,
el segundo quedó estupefacto
cuando recibió la primera puñalada,
la primavera tardó un poco más en llegar.
Fue tarde,
cuando quiso defenderse
el verso ya había llegado al alma,
la vista perdida vislumbraba el final.
Llegaron los aplausos como gotas de lluvia plena mañana,
el primero se retiró victorioso
mientras el segundo alcanzó a vomitar una oda
antes de que alguno supiera que había muerto.
El silencio hizo el resto,
se encargó de borrar el recuerdo
de quién nunca se supo su nombre
y sin embargo, su estrella es la única que brilla en el cielo.
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