Descubrí.

Descubrí que no tiene nada de malo llorar en el hombro de un amigo
que la bestia está encerrada y más fuerte que nunca,
que los suspiros algún día se irán con el aire
como las lágrimas al mar.
Entendí que no hay nada que decir por que todo está dicho,
que la dignidad no se regala, se conquista;
tengo mil motivos para morir 
pero solo uno para seguir vivo.
Intenté descifrar lo imposible,
navegar en una tormenta que no me pertenece
nunca pude sembrar la flor en medio del desierto,
aún así tu sonrisa seguirá en mi para siempre.
El pasado nunca muere,
sé que hay vida después de tí, 
si ves una estrella fugaz en el cielo
no pidas ningún deseo, 
me anticipé pidiéndole que seas muy feliz. 



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