Sin dilemas.
No tiene dilemas la mañana,
sin permiso golpea la ventana
mostrando una silueta
que huyó de un sueño anterior.
El alma, sin embargo no logra despertar,
quiere permanecer ahí, inmóvil,
impávida ante la gravedad
de una resaca invernal inagotable.
Mareado, dando tumbos por el espacio
presto a encontrar un punto para encaminarse,
somete su firmeza al silencio,
al poder inagotable del escepticismo.
De todas formas quiere quedarse,
aún siendo una quimera
vale la pena
vale la pena
pero la ficción nunca puede contra el olvido.
Cada mañana es una lucha
Cada mañana es una lucha
entre el todo y la nada,
entre llorar y reír,
caminar o permanecer en el suelo.
Vagabundos, ricos
soberbios, humildes
los mismos rostros
cortados por la misma tijera,
el creador es un dibujante prepotente
un arquitecto obstinado;
pero cada grito es un bostezo,
la mañana ha venido para quedarse,
y aunque sea por unas horas
a veces, suele ser para siempre.
entre llorar y reír,
caminar o permanecer en el suelo.
Vagabundos, ricos
soberbios, humildes
los mismos rostros
cortados por la misma tijera,
el creador es un dibujante prepotente
un arquitecto obstinado;
pero cada grito es un bostezo,
la mañana ha venido para quedarse,
y aunque sea por unas horas
a veces, suele ser para siempre.
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