Dichosos.
Ironía.
Llega hasta la punta de los dedos,
al final desaparece en la ola
cansado de ser el mismo grano de arena.
Me enamoré del silencio entre montañas
de las sábanas blancas,
la infinita soledad llegó hasta mis pies
no pude ni siquiera abrazarla.
Susurró su fábula,
en alas de acero recitaba su valentía,
pocos son los segundos
en los que la naturaleza quiere escapar de la eternidad.
Trajo una rosa blanca,
todos sus pétalos murieron marcando el camino,
el camino del viento no otro
dichosos los que creen al primer instante sin haber visto.
Llega hasta la punta de los dedos,
al final desaparece en la ola
cansado de ser el mismo grano de arena.
Me enamoré del silencio entre montañas
de las sábanas blancas,
la infinita soledad llegó hasta mis pies
no pude ni siquiera abrazarla.
Susurró su fábula,
en alas de acero recitaba su valentía,
pocos son los segundos
en los que la naturaleza quiere escapar de la eternidad.
Trajo una rosa blanca,
todos sus pétalos murieron marcando el camino,
el camino del viento no otro
dichosos los que creen al primer instante sin haber visto.
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