A mi amigo Oscar Cris.

Que dice el silencio cuando nadie dice nada,
si hasta me parece ver la tormenta
balanceándose sobre el desconsuelo de la ciudad,
nadie necesita que llueva
para saber que tu ausencia ya nos inundó el alma.

Sonreías a pesar de todo,
si hubiese tenido la mitad de tus virtudes
ganaría las batallas que perdí.
Extrañaré tu voz,
tu compañía de todas las mañanas.

Algo extraño sucede,
siento que abrirás la puerta
pero en realidad no vas a venir,
suena el teléfono
y resulta  al fin y al cabo no ser tu voz.

Quién pintará los acordes en la radio,
a dónde se fue tu sombra
así le preguntamos por vos.
Paren las rotativas, en la tierra del egoísmo
ha muerto su mas ferviente opositor.

Tus ojos dejaron de brillar,
desde el sábado el sol tiene otro color
hasta la luna se muestra pálida
las estrellas opacas, 
las calles sin la cadencia pertinente.

Mi corazón no es de piedra, lo descubrí,
lloro en los rincones tanto como puedo
quisiera que aquel, al que tantos se le arrodillan
me responda por que se lleva a los buenos.
"El no tiene la culpa", dirías vos.

Las pérdidas duelen mas, cada vez más, 
tanto que ensordece mis sentidos
agrandando a la multitud, 
admito que mi mundo
se hace cada vez mas chico.

Ahora sumo recuerdos para restar olvidos
pero no es este el momento,
te los contaré cuando nos veamos nuevamente;
hasta siempre Oscar,
 hasta siempre!









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