Sin querer...

Sin querer tomé un suspiro del aire,
lo apreté contra el pecho
para no dejarlo ir,
para dar vuelta de una vez por todas al universo.

Descubrí que infierno es una sucursal del cielo
que dios le pide piedad al diablo,
todos los días a las seis
cuando el alba saca a rugir sus leones heridos.

Más allá de la mañana
la justicia le pone vendas a la infancia,
los latidos son sentenciados
por un corazón que nada sabe de mí.


Sin querer tomé un suspiro del aire,
lo apreté contra el pecho para vestirme de mar,
no queda un ruido en medio de la multitud
solo tu boca, anclada en un julio tramposamente primaveral.

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