El amante.

Caminar en la madrugada,
esperar que el invierno apacigüe la herida
o cuente cuantas veces pensé en vos
antes de transformarse en hielo, la última lágrima.

Soledad de soledades,
tengo como escudo un par de naipes gastados
para un juego que nunca te atreverás a jugar,
los dientes del lobo atraviesan el recuerdo de la última risa.

Tus gemidos vienen hacia mí al doblar la esquina
quisiera arrancar con mis besos la distancia que nos separa
la realidad es una mentira de la verdad para prevalecer,
soy todo lo que tu mente no te deja soñar.

Último suspiro, se baja el telón 
La amó aunque nunca sea mía;
ella me regala momentos 
mas valiosos que una eternidad al lado de dios.










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