Ven a mí recuerdo...
Murió el otoño,
vino el pálido gemido de un adiós
vestido de blanco a colmar los espacios vacíos,
a hundir la cuerda en una tarde putrefacta.
Solo ella es capaz volver etérea
una siesta eterna en los jardines congelados del alma;
el pasado no murió,
vino a ser la luz de una vela en este cadáver llamado universo.
Sin dulzura, el poeta no podrá enfrentar las estrellas;
ven a mí recuerdo,
lo demás
es un obituario escrito por fracasados.
Junio cae rendido a los pies de Julio,
parece que murió sin ser visto
a lo lejos una epifanía estremece el firmamento.
Soy yo, o es la primavera que viene abrazarme de nuevo?
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