Imperdonable.

Pasan las mismas personas
con distintos vestidos
pero idéntico color en sus rostros,
azulado suspiro otoñal.

A dónde van
de dónde vienen,
pesada cruz,  insoportable carga
cabe algo más que un silencio en un martes?

Definitivamente no es el paraíso,
una lágrima clueca llega a la ventana
luego otra, y otra mas
oh dios, esto no terminará nunca.

El camino encarrila los demonios a la cama,
lo sé, es imperdonable
pero sentí que la bestia estaba de éste lado, 
y yo del otro riendo a carcajadas.




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