Sentencias de la indiferencia...

Gastamos nuestras virtudes innecesariamente,
no pudimos sacarle el polvo a los defectos,
no aprendimos de las diferencias
amamos las barreras, nos olvidamos a sortearlas.

Aquí me ves,
lamiendo los pasos que llegan a la tumba
ni siquiera el pétalo de una flor viene a darme la despedida,
lo merezco.

Lloré,
no fue suficiente un mar para oxidar las cadenas,
grité,
no bastó para calmar a la bestia.

No se puede volver,
no merezco regresar
soy el hijo del minuto que perdí
huí demasiado tiempo a mi propia pelea.

*Restos de un poema encontrado a los pies de un hombre que murió a un horizonte de la utopía, abrigado por la indiferencia y el olvido.











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