Nunca Más para mí.

Cesó la luz, vino el ocaso
no se escucharon palabras
se sintieron disparos.
Bestias de hierro borrando rayuelas,
silenciaron gritos
compraron conciencias para sembrar el espanto.
Cuántas ideas murieron,
recuerdos que transitan en la calle
y sin nombre.
Vinieron por todo
pero no pudieron llevarse la memoria.
Somos los hijos del nunca más,
la antítesis de los sueños truncados,
la bandera bien alta de los que ya no están
pero sabemos que en el fondo siguen estando.
Somos el compromiso hacia el futuro
sin olvidarnos del pasado,
somos el presente 
las venas de un árbol dispuesto a morir de pie.










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