Último adiós...
No puede enfrentarse a nadie,
pierde sus hojas
se desprenden sus brazos
al compás de un carnaval
encabezado por las máscaras eternas de la barbarie.
Su cabello no puede erguirse,
llueve,
lloverá lo que tenga que llover
hasta que los carroñeros
devoren lo poco que queda.
Perdurar por siglos,
no tiene sentido respirar
si los demás con indiferencia
vienen a extirparte el aire.
Último adiós,
campanas mudas,
persiste cada vez mas fuerte
el concierto eficaz de la soberbia,
resistir tendría sentido
si todos creyeran en la utopía.
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