Sin prejuicios.
Tuvo que parir de la tinta,
por que la jaula no se oxidaba
con palabras.
Débil,
tropezaba al levantarse
no podía abrir los ojos de vergüenza.
De vez en cuando la locura
golpeaba los barrotes,
se esfumaba antes de la lágrima.
Los escribió en las paredes,
algunas oraciones al aire.
La libertad nació
con el sol,
la noche vino detrás
con un sin de utopías
disfrazadas sin prejuicios de estrellas.
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