El Yo...

La distancia no cubre el dolor,
si miras la luna
encontrarás tantas cicatrices 
como en el corazón.

El olvido se cansa de arrasar conciencias,
en el aire un grano de camino
disimula su autosuficiencia,
la pena crece a medida que florece
en la mente la soberbia.

Muros, 
las paredes estaban hecha para romperse;
quién le dijo a lo imposible que existe
y que está aprobado lavarse las manos.

Creo, 
creer me lleva a las utopías,
no hay descanso para el peregrino
todos los días muere el Yo
para renacer en la forma menos pensada al otro día.



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