Sin escudo.

El sol tiene demasiada luz
ni un rayo llega a calmar la herida;
la piel tiene demasiadas espinas
por querer entregar una rosa.
El llanto
se secó antes de entrar al mar,
la poesía murió en los labios
antes de querer escribirla,
todo estaba mal
ahora está peor todavía.
La barbaridad fue mas allá todavía,
revolvió la conciencia
sin tener la piedad de otros días,
todos hablaban
el silencio quedó a un costado
a la hora convenida.
Nadie dijo adiós
por que despedirse
hace mas grande la herida.
Eramos un par,
un par de buenos para nada,
solo querían sonreír
mostrarle sus dientes a la gloria.
Bendecidos por el olvido
por que la memoria
se encargó de enterrarlos
bien abajo
a dónde no llega la justicia,
eran invierno en pleno verano,
eran desposeídos,
sin escudos
buscando una razón para vivir.












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