Tu nada y la mía.
Vino sin piedad
a los pies del silencio,
su boca pastosa
garabateaba recuerdos
mientras la tormenta
se tapaba hasta la cabeza.
Nadie te esperaba,
la gente ataba bemoles en la calle
los autos roncaban
seguían al reloj en sus sueños,
la señora se lastimo su rodilla
pero lloraba en silencio.
El pibe del diario no pasó,
el mundo era incierto
la tv estaba muerta
miré la piel,
sentí por fin
que moría el misterio.
Mientras el mundo rodaba
por el precipicio
el mio estaba en suspenso,
estupefacto a través de la ventana
miraba como tu nada y la mía
se mataban a besos.
a los pies del silencio,
su boca pastosa
garabateaba recuerdos
mientras la tormenta
se tapaba hasta la cabeza.
Nadie te esperaba,
la gente ataba bemoles en la calle
los autos roncaban
seguían al reloj en sus sueños,
la señora se lastimo su rodilla
pero lloraba en silencio.
El pibe del diario no pasó,
el mundo era incierto
la tv estaba muerta
miré la piel,
sentí por fin
que moría el misterio.
Mientras el mundo rodaba
por el precipicio
el mio estaba en suspenso,
estupefacto a través de la ventana
miraba como tu nada y la mía
se mataban a besos.
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