No hay norte, tampoco sur.
No hay norte
tampoco sur,
la dulce incertidumbre
del hombre: ser.
Estrellas muertas,
lunas que sangran a plena luz del día,
lágrimas a punto de nacer
historia que nadie escribe.
Una mariposa vuela en el paisaje,
nadie dijo que el ahora
podría ser una aventura maravillosa.
La borrachera aterriza
cuando el ángel deja a un costados sus alas,
el cielo envidia el baile
que la locura hace hasta dejar ronca
sus ganas.
El poder está en el presente,
aquí y ahora son ideales.
Para saber a donde ir
uno tiene que amar el momento,
ese instante
en el que la luz y la sombra lloran
hasta que se les de las maldita ganas.
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