Cuentos con Fútbol. El Titán Dominguez...

Iban 44 del ST. El partido parecía escrito por una pluma prodigiosa, situaciones para los dos lados, los arqueros protagonistas. La cancha reventaba, la frase hecha de "no cabía un alfiler", era cierta. No entraba un alma en la cancha municipal de Lobos.
Los  más experimentados, esos que le sobraban canas decían entre jugada y jugada el famoso " hace tiempo que no veía un estadio tan lleno".
Pero no nos desviemos del tema, 44 del ST centro desde la izquierda, lo hizo el Vasco Fernandez  con un fierrazo tremendo, la pelota llegó justo para la cabeza del Titán Dominguez, el nueve de los amarillos, histórico centrodelantero de la entidad que nunca fallaba dentro del área, sobre todo en la más chica .
Vaya a saber uno  si no acomodó bien la cabeza, la pelota le pasó a dos centímetros y ni siquiera con el rulo más rebelde pudo tocarla. 
El árbitro no quería problemas, cortó el partido a los 47, como los colorados venían primeros, dos puntos de ventaja,  el empate les sirvió para llevarse el título.
Los amarillos de cien años de historia en la ciudad, querían empezar a dar vuelta un historial que les era adverso en los últimos quince años, además, levantar la copa ante el rival de siempre no era un hecho que el fútbol te regalaba todos los días.
Los colorados festejaban, todos buscaban al Titán para darle la copa al goleador del torneo, era una más para el grandote de Treinta y nueve años,  que se destacó desde muy chico en el club. No lo encontraban, lo llamaban por teléfono, fueron hasta la casa y no lo podían encontrar.
Dominguez era demasiado obsesivo, vivía, latía, respiraba fútbol a pesar de no poder vivir de él. Su familia de escasos recursos nunca lo pudo llevar a probarse a Boca como a él le hubiese gustado.
Entonces trabajaba, discutió con sus padres hasta el hartazgo cuando éstos lo obligaban a terminar el secundario. Se escapaba de la Escuela Nª1, como de la marca de sus rivales, se iba a patear por ahí sin que nadie lo viera.
Pero no me quiero desviar una vez más. 
El Titán no aparecía por ningún lado, su novia lo llamaba pero no atendía.  Una vez se ofuscó tanto cuando le pifió a una pelota que el mismo pidió el cambio. Ganaban 4 a 0, el anotó dos goles, pero la perfección no le alcanzaba.
Eran las diez de la noche, como no aparecía dieron aviso a la policía, los familiares se reunieron en la puerta del club, para ver si había alguna noticia.
 "Ya va aparecer", "Es un loco de la guerra", decían algunos...
"El Titán es así, o lo tomas o lo dejas", dijo el Vasco.
Llegó la medianoche, seguía sin aparecer. Continuaba la búsqueda, a la policía se sumó mucha gente de la ciudad. Dieron aviso a las otras comisarias con lo que la búsqueda dejó de ser local y pasó a ser regional. 
La angustia traspasó la frontera también, el "Titán" era conocido en la zona por su habilidad de definir pero además tenía la fama de agarrarse a trompadas dos por tres, o tres por tres o cuatro por cuatro. 
La familia en su desesperación empezó a pensar en lo peor. 
-Por ahí se peleó con alguno, anda a saber como está este loco-...
La noche llegaba a su fin. La mañana de lunes empezaba asomar la cabeza, el sol de septiembre venía más fuerte que nunca. 
En el horizonte, se notaba que se acercaba una figura, la esperanza crecía máxime por que era parecido al Titán Dominguez. A una cuadra todos adivinaron que era él, fueron a su encuentro, la primera que lo abrazó fue su novia. 
Al llegar a donde estaba su padre, frenó. Lo miró fijamente, al viejo no le podía mentir:
-"Me fui a Uribelarrea en la bici, encontré unos vagos que estaban jugando al fútbol ,me quedé practicando centros hasta tarde, después tomamos unas cervezas. Vos sabés como soy, ese era el campeonato ante los colorados viejo.."
El Titán se fue a su casa que quedaba a la vuelta del Club. El viejo se quedó pensativo por un rato más. Meneaba la cabeza de un lado para el otro, reflexionó sobre locura que cometió su  su hijo. "Esta fue la peor que le vi hacer", pensó para sus adentros.
Antes de cerrar los ojos para dormir un poco después de un domingo agitado, pensó por última vez si era cierto que su hijo tomó "unas cervezas" por que hasta el momento ,nunca lo había visto tomar una gota.



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