Cuento: Eterna Primavera.
Lo miraste tantas veces, fuiste y viniste pretendiendo saber, si lo que se escribía en ese lugar era cierto, vaya si lo era.
Tus amigas vinieron, todas se reían, yo era el único extranjero que estaba en el lugar, escondido en el armario donde todos los alumnos guardaban sus cosas.
Era la primera vez que estaba enamorado y suponía que conquistar a una chica llevaba la misma estrategia que jugar a la guerra.
Salì del armario cuando me aseguré que nadie había en el salón, fui sigilosamente hasta la puerta. Era un 7 de Julio, y como el lunes era feriado el acto se hizo un viernes.
La estrategia rindió sus frutos, nadie me vio salir del aula, fui hasta el patio y me sumé a mis compañeros de séptimo grado, vos eras de segundo año.
Empecé a cuestionarme muchas cosas, si hice lo correcto, si a los doce años era la edad justa para empezar a enamorarse, sobre todo de alguien más grande que uno, dos años. Tus catorce años de vida eran los más hermosos que había visto.
Mientras jugábamos a la pelota, aprovechaba a tirar por arriba del travesaño algún remate para que el arquero tardara en irla a buscar, vos vivías al frente de la cancha del barrio Marconi, otro pretexto para creer en esa idea de que la primera vez que te enamoras es la que vale para siempre.
Diciembre de 1995, a ciudad entraba a otro verano soporífero, algunas calles, muy pocas se cortaban para jugar al carnaval pero eso se iba perdiendo. Algunos empezaban a juntarse en quintas, otros en distintas colonias.
Llegó el 1996, seguía pensando en la expresión de tu rostro cuando leíste lo que te escribí, nunca lo esperaste, ahí te contaba lo mucho que te amaba y lo sentencié con una frase que le escuché decir a mi hermano siete años mas grande que yo: "Nunca te voy a olvidar, desde que te conocí vivo siempre en primavera".
Empezaba el secundario, un mundo nuevo, volví a verte y a desearte como siempre, pero vos vivías rodeada de tus amigas y "amigos", supuse que no eras para mí, renuncié a la idea de decirte algo por temor, siempre fuí cagón. Huía a las peleas, a las reuniones donde había mucha gente. Cuando me preguntaban como estaba o que pasaba solo decía: "Todo tranquilo".
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Octavio Ramirez tiene 32 años, se convirtió en un exitoso abogado, socialmente era visto como el mejor a tan corta edad, vencía con sus argumentos a colegas de mayor experiencia. Leía, estudiaba a veces se lo veía con amigos en algún Restaurant, nada del otro mundo.
Se casó joven antes de recibirse, no le gustó nunca la idea de tener hijos por lo cual se separó al poco tiempo y desde ahí permanece sin novia, aunque es tan sigiloso que por lo bajo las mujeres lo definen como un gran amante.
Jueves, 19hs. Miró el reloj que colgaba de la pared frente a su escritorio, quería salir temprano por que le había prometido jugar un partido de fútbol con su hermano y amigos. Justo cuando iba a tomar el maletín para irse, su secretaria entró con una serie de expedientes para dejárselos en el escritorio.
-Doctor Ramirez, dijo la voz cansada de una mujer adentrada en años, lo espera una mujer que necesita hablar con usted.
El abogado miró en su agenda pero a esa hora no tenía anotado a ningún cliente.
-No tengo a nadie anotado, no puede ser para otro día, tengo cosas que hacer; comentó ofuscado el abogado.
-Ella pidió hablar con usted, no quiso comentarme a mí lo que pasaba, pero conociéndolo no creo que le demore mucho, dijo Alicia y cerró la puerta.
Dejó la mochila y el saco en la silla como para que la clienta notara que quería irse temprano, luego, se zambulló de nuevo en su sillón a esperar que se abriera la puerta de nuevo.
Cuando la joven entró, por primera vez en su carrera quedó con la boca abierta, todas las personas en el mundo podían entrar por esa puerta y era ella la que venía hablar con el...
Era hermosa, el pelo castaño oscuro mojado, sus senos y su figura lo hicieron volver a esa fecha en la que escribió ese mensaje. Conservaba varios aspectos, su mirada penetrante, sus ojos marrón claro y su sonrisa amplia.
Pero esa vez estaba seria, su voz se le quebraba solo con el saludo, tanto que cuando quiso decir su nombre, Ramirez atinó a decir:
"Si Victoria, te conozco, íbamos a la misma escuela, vos eras mas grande que yo, no te acordás", contó para alejarla de su aparente trauma.
-Vengo por que me recomendaron, no se que hacer, mi Marido me pega pero no puedo dejarlo, tengo dos hijos maravillosos lo único que puedo rescatar de ésta relación, una amiga me dijo que vos podés ayudarme", relató la chica.
Ese "Vos", sonó como el mejor te amo que pudo escuchar, cayó rendido en el sillón, apagó su celular que sonó tres veces.
-Miré, yo divorcios no hago demasiados, mas bien no me experimento en ese campo, pero veré que puedo hacer...
-Tenés que hacerlo, vos sos bueno, ademas de ser un buen pibe, me acuerdo que jugabas al frente de mi casa a la pelota, te casaste joven, como va tu vida?
-Me separé, no funcionó, ahora me dedico a mi trabajo y a veces a jugar a la pelota con mi hermano y amigos.
El clima tenso con el que empezó todo fue calmándose, la charla se volvió tan amena que ninguno reparó en el reloj que marcaba las 20:30 hs.
Ella le contó algunas cosas, su marido era un tirano, le pegaba incluso frente a sus hijos, como corolario de todo la maltrataba frente a los amigos de la familia.
Victoria quería irse, pero sus hijos, su status social y por sobre todas las cosas el miedo le impedían irse.
Llegaron a un acuerdo que debía irse de la casa como primer punto, lo segundo es enviarle una restricción para que no se acerque, luego empezar el tramite de divorcio.
Al abogado le resultó difícil convencer a su clienta, pero acordaron que debía irse con sus hijos a la casa de su madre y que cualquier cosa llamara a la policía, intercambiaron números de celulares, justo antes de cerrar la puerta Octavio le dijo:
-Cómo terminaste con éste tipo.
La joven se acercó besó el lado derecho de su mejilla, lo miró fijamente " algunos cometemos demasiados errores en la vida por no saber decir N0 en el momento indicado".
Ella se fue, la puerta se cerró y los fantasmas del primer amor volvieron aparecer.
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Eran las 22:40 cuando llegó a su casa, cortó con su hermano pidiéndole disculpas por no ir, pero parece que no le alcanzó por que Octavio meneaba la cabeza al dejar el celular arriba de la mesa.
Fue hasta su Whiskera personal, tomó un vaso se sirvió una medida antes de sentarse en el sillón grande del comedor.
El celular sonó nuevamente, pero era un mensaje, seguro que era su hermano insultándolo por no prestar su presencia para el juego semanal de "La Banda", así se hacían llamar ellos. No lo era. "Gracias por tu ayuda, me fui a la casa de mi madre con los chicos aprovechando que mi esposo no estaba, le dejé una carta diciendo que me iba a separar y que si me molestaba iba a dar aviso a la policía", gracias nuevamente.
Prefirió no llamarla, el lío iba ser estupendo mañana por lo cual puso a cargar el celular y se fue a dormir.
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La mañana levantó una leve brisa y el viernes aparentaba tener un buen paisaje que mostrar, llegó a su oficina, su Secretaria les dio las novedades del caso y se fue aduciendo dolor de estómago.
A media mañana, la puerta sonó como si fuera un allanamiento, cuando fue abrirla, un hombre de mediana estatura, pelo enrulado y con barba de días estaba preparado para hablar con el.
-Cómo es eso que usted es el abogado de mi mujer, ella no necesita abogado, resulta que ustedes le llenan la cabeza a todo el mundo y ahora se quiere separar?-
Según su mujer, dijo secamente Ramírez, usted es un golpeador y por eso quiere separarse, hágame el favor de irse y de mantener distancia, sino la cosa se va poner fea para usted...
Cerró la puerta, y por la hendidura observó como el hombre se marchaba ofuscado con la situación. Ese día no se atendía la público por lo cual se dedicó a armar la causa para presentar el divorcio de su eterna enamorada.
La luz solar que penetraba por la ventana le suponía que era el medio día, el estómago también, no desayunó como lo hacía siempre. Pensó en llamar a Victoria pero eligió llamar a un Delivery. Pensar con la panza llena, era la consigna.
Después del almuerzo se metió en el caso. Fue ahí cuando decidió llamar a su defendida y pedirle unos datos, pero ella estaba cerca del estudio por lo que nuevamente iban a verse.
La notó contenta, sobre todo en la vestimenta, sonreía y no lo ocultaba; para sus adentros el abogado pensó que la había ayudado a dar un gran paso.
Cuando ella dejó su cartera, el aprovecho para examinarla nuevamente, la pollera negra resaltaban sus piernas hermosas, y el pelo mojado era una marca que el empezaba adorar.
Anotó los datos mientras lo observaba, de reojo veía que esa mujer lo miraba con un cierto tipo de ternura.
-Cómo terminaste con éste tipo, dijo sin mirarla Ramirez.
-Fue muy loco, el iba a la otra división, me miraba demasiado yo nunca lo noté hasta que supuse que me dejó una nota con una frase que amé desde que la leí por primera vez...
Siguió escribiendo, y aunque ella no lo notara el corazón del abogado( por que si lo tienen), latía mas aprisa, la vista se le nublaba hasta no poder distinguir lo que escribía. Sacudió el rostro volvió a la realidad, parecía que nada pasaba, Octavio era bueno para esconder.
-Qué frase era?-
Eso no lo voy a decir, pero es una frase que me cautivó desde el principio, y es como se dice, mi frase de cabecera...
La risa duró unos segundos, hasta que ella le dijo al levantarle la pera, y mirarlo:
Siempre me llamaste la atención, me parecías distinto a todos los demás, besó su boca tan tiernamente que al abrir sus ojos, el doctor no escuchó como la mujer se despedía y cerraba la puerta.
La tarde caía, la noche decía presente con una estrella en el horizonte. Estacionó el auto en la casa, se metió en su casa a pensar en lo que fue el día.
La demanda fue presentada, todo indicaba que Victoria iba a separarse, lejos de ser un caso cualquiera esto le abría la puerta para una nueva relación, la relación que siempre quiso tener.
Mientras miraba el resumen deportivo, pesaba si enviarle un mensaje o no.
Tardó los 45 minutos del primer tiempo de un partido que enganchó después para armarse de coraje. Agarró el celular, miró primero los mensajes de su hermano que lo esperaba el domingo para el almuerzo familiar, el segundo era de su secretaria... Visto los mensajes le escribió a la mujer, "Quiero que vengas a casa", solo eso, dejó el celular en la mesa y siguió observando la Televisión.
Se disponía a ver una película de acción, cuando sintió el sonido de su móvil, vio la respuesta y respondió: Liniers 158.
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Apenas abrió la puerta se le tiró encima, se besaron tanto que se acordaron que tenían que respirar, la pasión los llevó directamente a la habitación, la tiró en la cama, empezó a besarla de pies a cabeza, cuando la razón se hizo presente un segundo, se dio cuenta que ambos estaban desnudos y ella gemía en su oreja como nunca.
Dejó que el instinto lo dominara, su lengua bailaba en su boca, sus cuerpos transpiraban como si fuera uno solo, ambos cayeron rendidos después de un buen rato.
Se miraban tan tiernamente, como si fueran jóvenes jurándose amor eterno.
Victoria tenia una virtud, lucia hermosa vestida y desnuda.
El abogado acariciaba su rostro, hasta que ella se acomodó en su pecho para dormir.
Los despertó el sonido del vidrio rompiéndose, el se incorporó rápidamente, cerró la puerta y dejo a Victoria para que no le pasara nada, fue hasta la cocina, y ahí estaba el marido.
Lo miró fijamente, tenía un cuchillo en su mano derecha, cuando se avalanzò sobre el abogado sin mediar palabra pudo sostener la mano y el cuchillo, luego cuando se acomodó lo golpeó tan fuerte en el rostro que al caer, su frente se partió con la mesada y en pocos segundos la sangre formaba parte del piso.
Fue a la pieza, al salir la llevó hasta la cocina y le mostró lo que había pasado.
Se puso nerviosa, el la besó y logró tranquilizarla.
-Andate...
- No puedo dejarte solo con esto, estará muerto?
-No lo sé, pero andate ya...
-No pienso dejarte, esto es culpa mía.
Octavio la empujó hasta la puerta, le gritaba tan fuerte que la mujer terminó por aceptar las condiciones;la besó tan tiernamente y en la última mirada pudo decirle esa frase que le escribió aquella vez hace tiempo.
Victoria se quedó estupefacta, su figura se perdía en la oscuridad de la noche, el abogado cerró la puerta llamó a la policía.
Sabía que lo peor iba a venir, si bien el hombre estaba vivo, había que ver si era por mucho más tiempo.
El sonido de las sirenas empezaba a imponerse al silencio de la casa, Octavio pensó un segundo en como el prestigio podía diluirse, pero al siguiente no le importó nada, alguna explicación iba encontrarle, todo iba estar bien, y sino sinceramente no le importaba, Ramirez estaba viviendo su eterna primavera.
Tus amigas vinieron, todas se reían, yo era el único extranjero que estaba en el lugar, escondido en el armario donde todos los alumnos guardaban sus cosas.
Era la primera vez que estaba enamorado y suponía que conquistar a una chica llevaba la misma estrategia que jugar a la guerra.
Salì del armario cuando me aseguré que nadie había en el salón, fui sigilosamente hasta la puerta. Era un 7 de Julio, y como el lunes era feriado el acto se hizo un viernes.
La estrategia rindió sus frutos, nadie me vio salir del aula, fui hasta el patio y me sumé a mis compañeros de séptimo grado, vos eras de segundo año.
Empecé a cuestionarme muchas cosas, si hice lo correcto, si a los doce años era la edad justa para empezar a enamorarse, sobre todo de alguien más grande que uno, dos años. Tus catorce años de vida eran los más hermosos que había visto.
Mientras jugábamos a la pelota, aprovechaba a tirar por arriba del travesaño algún remate para que el arquero tardara en irla a buscar, vos vivías al frente de la cancha del barrio Marconi, otro pretexto para creer en esa idea de que la primera vez que te enamoras es la que vale para siempre.
Diciembre de 1995, a ciudad entraba a otro verano soporífero, algunas calles, muy pocas se cortaban para jugar al carnaval pero eso se iba perdiendo. Algunos empezaban a juntarse en quintas, otros en distintas colonias.
Llegó el 1996, seguía pensando en la expresión de tu rostro cuando leíste lo que te escribí, nunca lo esperaste, ahí te contaba lo mucho que te amaba y lo sentencié con una frase que le escuché decir a mi hermano siete años mas grande que yo: "Nunca te voy a olvidar, desde que te conocí vivo siempre en primavera".
Empezaba el secundario, un mundo nuevo, volví a verte y a desearte como siempre, pero vos vivías rodeada de tus amigas y "amigos", supuse que no eras para mí, renuncié a la idea de decirte algo por temor, siempre fuí cagón. Huía a las peleas, a las reuniones donde había mucha gente. Cuando me preguntaban como estaba o que pasaba solo decía: "Todo tranquilo".
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Octavio Ramirez tiene 32 años, se convirtió en un exitoso abogado, socialmente era visto como el mejor a tan corta edad, vencía con sus argumentos a colegas de mayor experiencia. Leía, estudiaba a veces se lo veía con amigos en algún Restaurant, nada del otro mundo.
Se casó joven antes de recibirse, no le gustó nunca la idea de tener hijos por lo cual se separó al poco tiempo y desde ahí permanece sin novia, aunque es tan sigiloso que por lo bajo las mujeres lo definen como un gran amante.
Jueves, 19hs. Miró el reloj que colgaba de la pared frente a su escritorio, quería salir temprano por que le había prometido jugar un partido de fútbol con su hermano y amigos. Justo cuando iba a tomar el maletín para irse, su secretaria entró con una serie de expedientes para dejárselos en el escritorio.
-Doctor Ramirez, dijo la voz cansada de una mujer adentrada en años, lo espera una mujer que necesita hablar con usted.
El abogado miró en su agenda pero a esa hora no tenía anotado a ningún cliente.
-No tengo a nadie anotado, no puede ser para otro día, tengo cosas que hacer; comentó ofuscado el abogado.
-Ella pidió hablar con usted, no quiso comentarme a mí lo que pasaba, pero conociéndolo no creo que le demore mucho, dijo Alicia y cerró la puerta.
Dejó la mochila y el saco en la silla como para que la clienta notara que quería irse temprano, luego, se zambulló de nuevo en su sillón a esperar que se abriera la puerta de nuevo.
Cuando la joven entró, por primera vez en su carrera quedó con la boca abierta, todas las personas en el mundo podían entrar por esa puerta y era ella la que venía hablar con el...
Era hermosa, el pelo castaño oscuro mojado, sus senos y su figura lo hicieron volver a esa fecha en la que escribió ese mensaje. Conservaba varios aspectos, su mirada penetrante, sus ojos marrón claro y su sonrisa amplia.
Pero esa vez estaba seria, su voz se le quebraba solo con el saludo, tanto que cuando quiso decir su nombre, Ramirez atinó a decir:
"Si Victoria, te conozco, íbamos a la misma escuela, vos eras mas grande que yo, no te acordás", contó para alejarla de su aparente trauma.
-Vengo por que me recomendaron, no se que hacer, mi Marido me pega pero no puedo dejarlo, tengo dos hijos maravillosos lo único que puedo rescatar de ésta relación, una amiga me dijo que vos podés ayudarme", relató la chica.
Ese "Vos", sonó como el mejor te amo que pudo escuchar, cayó rendido en el sillón, apagó su celular que sonó tres veces.
-Miré, yo divorcios no hago demasiados, mas bien no me experimento en ese campo, pero veré que puedo hacer...
-Tenés que hacerlo, vos sos bueno, ademas de ser un buen pibe, me acuerdo que jugabas al frente de mi casa a la pelota, te casaste joven, como va tu vida?
-Me separé, no funcionó, ahora me dedico a mi trabajo y a veces a jugar a la pelota con mi hermano y amigos.
El clima tenso con el que empezó todo fue calmándose, la charla se volvió tan amena que ninguno reparó en el reloj que marcaba las 20:30 hs.
Ella le contó algunas cosas, su marido era un tirano, le pegaba incluso frente a sus hijos, como corolario de todo la maltrataba frente a los amigos de la familia.
Victoria quería irse, pero sus hijos, su status social y por sobre todas las cosas el miedo le impedían irse.
Llegaron a un acuerdo que debía irse de la casa como primer punto, lo segundo es enviarle una restricción para que no se acerque, luego empezar el tramite de divorcio.
Al abogado le resultó difícil convencer a su clienta, pero acordaron que debía irse con sus hijos a la casa de su madre y que cualquier cosa llamara a la policía, intercambiaron números de celulares, justo antes de cerrar la puerta Octavio le dijo:
-Cómo terminaste con éste tipo.
La joven se acercó besó el lado derecho de su mejilla, lo miró fijamente " algunos cometemos demasiados errores en la vida por no saber decir N0 en el momento indicado".
Ella se fue, la puerta se cerró y los fantasmas del primer amor volvieron aparecer.
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Eran las 22:40 cuando llegó a su casa, cortó con su hermano pidiéndole disculpas por no ir, pero parece que no le alcanzó por que Octavio meneaba la cabeza al dejar el celular arriba de la mesa.
Fue hasta su Whiskera personal, tomó un vaso se sirvió una medida antes de sentarse en el sillón grande del comedor.
El celular sonó nuevamente, pero era un mensaje, seguro que era su hermano insultándolo por no prestar su presencia para el juego semanal de "La Banda", así se hacían llamar ellos. No lo era. "Gracias por tu ayuda, me fui a la casa de mi madre con los chicos aprovechando que mi esposo no estaba, le dejé una carta diciendo que me iba a separar y que si me molestaba iba a dar aviso a la policía", gracias nuevamente.
Prefirió no llamarla, el lío iba ser estupendo mañana por lo cual puso a cargar el celular y se fue a dormir.
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La mañana levantó una leve brisa y el viernes aparentaba tener un buen paisaje que mostrar, llegó a su oficina, su Secretaria les dio las novedades del caso y se fue aduciendo dolor de estómago.
A media mañana, la puerta sonó como si fuera un allanamiento, cuando fue abrirla, un hombre de mediana estatura, pelo enrulado y con barba de días estaba preparado para hablar con el.
-Cómo es eso que usted es el abogado de mi mujer, ella no necesita abogado, resulta que ustedes le llenan la cabeza a todo el mundo y ahora se quiere separar?-
Según su mujer, dijo secamente Ramírez, usted es un golpeador y por eso quiere separarse, hágame el favor de irse y de mantener distancia, sino la cosa se va poner fea para usted...
Cerró la puerta, y por la hendidura observó como el hombre se marchaba ofuscado con la situación. Ese día no se atendía la público por lo cual se dedicó a armar la causa para presentar el divorcio de su eterna enamorada.
La luz solar que penetraba por la ventana le suponía que era el medio día, el estómago también, no desayunó como lo hacía siempre. Pensó en llamar a Victoria pero eligió llamar a un Delivery. Pensar con la panza llena, era la consigna.
Después del almuerzo se metió en el caso. Fue ahí cuando decidió llamar a su defendida y pedirle unos datos, pero ella estaba cerca del estudio por lo que nuevamente iban a verse.
La notó contenta, sobre todo en la vestimenta, sonreía y no lo ocultaba; para sus adentros el abogado pensó que la había ayudado a dar un gran paso.
Cuando ella dejó su cartera, el aprovecho para examinarla nuevamente, la pollera negra resaltaban sus piernas hermosas, y el pelo mojado era una marca que el empezaba adorar.
Anotó los datos mientras lo observaba, de reojo veía que esa mujer lo miraba con un cierto tipo de ternura.
-Cómo terminaste con éste tipo, dijo sin mirarla Ramirez.
-Fue muy loco, el iba a la otra división, me miraba demasiado yo nunca lo noté hasta que supuse que me dejó una nota con una frase que amé desde que la leí por primera vez...
Siguió escribiendo, y aunque ella no lo notara el corazón del abogado( por que si lo tienen), latía mas aprisa, la vista se le nublaba hasta no poder distinguir lo que escribía. Sacudió el rostro volvió a la realidad, parecía que nada pasaba, Octavio era bueno para esconder.
-Qué frase era?-
Eso no lo voy a decir, pero es una frase que me cautivó desde el principio, y es como se dice, mi frase de cabecera...
La risa duró unos segundos, hasta que ella le dijo al levantarle la pera, y mirarlo:
Siempre me llamaste la atención, me parecías distinto a todos los demás, besó su boca tan tiernamente que al abrir sus ojos, el doctor no escuchó como la mujer se despedía y cerraba la puerta.
La tarde caía, la noche decía presente con una estrella en el horizonte. Estacionó el auto en la casa, se metió en su casa a pensar en lo que fue el día.
La demanda fue presentada, todo indicaba que Victoria iba a separarse, lejos de ser un caso cualquiera esto le abría la puerta para una nueva relación, la relación que siempre quiso tener.
Mientras miraba el resumen deportivo, pesaba si enviarle un mensaje o no.
Tardó los 45 minutos del primer tiempo de un partido que enganchó después para armarse de coraje. Agarró el celular, miró primero los mensajes de su hermano que lo esperaba el domingo para el almuerzo familiar, el segundo era de su secretaria... Visto los mensajes le escribió a la mujer, "Quiero que vengas a casa", solo eso, dejó el celular en la mesa y siguió observando la Televisión.
Se disponía a ver una película de acción, cuando sintió el sonido de su móvil, vio la respuesta y respondió: Liniers 158.
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Apenas abrió la puerta se le tiró encima, se besaron tanto que se acordaron que tenían que respirar, la pasión los llevó directamente a la habitación, la tiró en la cama, empezó a besarla de pies a cabeza, cuando la razón se hizo presente un segundo, se dio cuenta que ambos estaban desnudos y ella gemía en su oreja como nunca.
Dejó que el instinto lo dominara, su lengua bailaba en su boca, sus cuerpos transpiraban como si fuera uno solo, ambos cayeron rendidos después de un buen rato.
Se miraban tan tiernamente, como si fueran jóvenes jurándose amor eterno.
Victoria tenia una virtud, lucia hermosa vestida y desnuda.
El abogado acariciaba su rostro, hasta que ella se acomodó en su pecho para dormir.
Los despertó el sonido del vidrio rompiéndose, el se incorporó rápidamente, cerró la puerta y dejo a Victoria para que no le pasara nada, fue hasta la cocina, y ahí estaba el marido.
Lo miró fijamente, tenía un cuchillo en su mano derecha, cuando se avalanzò sobre el abogado sin mediar palabra pudo sostener la mano y el cuchillo, luego cuando se acomodó lo golpeó tan fuerte en el rostro que al caer, su frente se partió con la mesada y en pocos segundos la sangre formaba parte del piso.
Fue a la pieza, al salir la llevó hasta la cocina y le mostró lo que había pasado.
Se puso nerviosa, el la besó y logró tranquilizarla.
-Andate...
- No puedo dejarte solo con esto, estará muerto?
-No lo sé, pero andate ya...
-No pienso dejarte, esto es culpa mía.
Octavio la empujó hasta la puerta, le gritaba tan fuerte que la mujer terminó por aceptar las condiciones;la besó tan tiernamente y en la última mirada pudo decirle esa frase que le escribió aquella vez hace tiempo.
Victoria se quedó estupefacta, su figura se perdía en la oscuridad de la noche, el abogado cerró la puerta llamó a la policía.
Sabía que lo peor iba a venir, si bien el hombre estaba vivo, había que ver si era por mucho más tiempo.
El sonido de las sirenas empezaba a imponerse al silencio de la casa, Octavio pensó un segundo en como el prestigio podía diluirse, pero al siguiente no le importó nada, alguna explicación iba encontrarle, todo iba estar bien, y sino sinceramente no le importaba, Ramirez estaba viviendo su eterna primavera.
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