Ninguna.

Ninguna inmensidad puede rozarte.
Miro la lluvia,
cada gota en el cristal
es una palabra menos para llegar a vos.

Qué es esto de estar bien sin verte,
no entiendo por que el mundo 
se desploma cuando tu olvido
se posa ante mi.

Giro con toda prisa
espero un beso de la sombra
donde una vez nos vimos.

El sol destiñe,
las nubes parten demasiado rápido
el cielo, 
su maldito devenir
que obliga a mirar al suelo.

Ninguna letra 
hará que la hoja se desprenda del árbol
todos los silencios mueren
cuando tu nombre revive,
las edades no alcanzarían 
para contarle a cualquiera
que tus sueños corren por mis venas.

Ninguna flor puede igualarte,
su néctar 
es un insulto al olor de tu piel.
Mira como la madrugada 
no puede vestirse con jazmines,
mira como las palabras 
se ríen al costado del camino
por que no queda nada mas
para sentir.











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