Lunes silencioso.
Lunes silencioso,
el exterior llora su desconcierto.
Algunos se atreven a caminar
aunque el viento escupa su culpa.
Dios vino hace un rato
me señaló con demasiada rabia,
prometió volver al atardecer
con el borrador de una canción.
El señor de pelo blanco
toca la puerta,
sonríe,
es maravilloso ver
como la lluvia golpea su rostro.
Luego se va
no tiene nada que decir.
La tarde pasa
para aquel que no se atreve a mirar
como la soledad le pide un beso
a la mujer cansada
de cargar con demasiadas cruces.
Triste y dulce
la oscuridad tiene mas luces que las estrellas,
la conciencia exclama un papel de una novela
que todavía no escribí,
el reloj cuenta las horas,
llega al infinito
cuando mi fe no se atreve a partir.
Pared en blanco,
ningún recuerdo puede dibujar la cabeza,
ni siquiera el aire,
con infulas de juventud el dolor toca la puerta,
nada es para siempre
grita en la cara el maldito,
mientras el alma aun piensa
"una gota en el mar vale mas
que arrastrarse en el desierto
después de que se quemen tus alas".
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