Día solitario.

Escucho sus ronquidos,
ciudad de barro
por dentro tus historias 
mueren ensangrentadas.
Camino mil pasos
para volver al mismo lugar,
intento abrazar la flor mas bella
del pantano, pero
roza mis labios y se va.

Este domingo sin piel
en el que uno se rasca la memoria
sin saber que va pasar,
grita lo que mas puedas 
sabes que en el fondo
las luces se irán apagando
sin saber por qué.

Quisiera tocar tu puerta
para que puedas salir,
pero en el laberinto
hay demasiadas voces que giran
buscando su salvación personal.

Las fuerzas renuncian
los párpados ceden,
la fe se acuesta a dormir 
en la parte mas oscura de la inocencia,
quisiera tener el valor
para enfrentar mis propios pecados
en vez de buscarte 
en todos los rincones.

Quisiera irme a donde estés,
 abrazarte;
día solitario como tantos otros
día en el que uno mira al cielo
y agradece
por seguir con los ojos bien abiertos
después de un suspiro.



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