Dejen que sea feliz.

Dejen que sea feliz,
no se metan en su vida;
cuánto vale una sonrisa,
la notaron últimamente
de punta a punta en un rostro?
Que sonría,
no lo apunten como un loco
miren como abre sus brazos
para ser abrazado por la inmensidad,
miren como grita 
para tapar al silencio por un rato.
No griten, 
no levanten la mano
No llamen a la policía
no chusmeen entre ustedes,
disfruten de uno de las pocas expresiones
que todavía no ha muerto: La sonrisa.
Olvídense de tomar un puñal,
borren la idea de armar 
cinco cincuenta mil teorías
para callarlo, 
el hombre es feliz
aunque sea por un rato.
Dejen que sea feliz
sigan con su plan sistemático
de arruinarse la vida.
Parece mentira,
pero en estos tiempos
uno tiene que negociar
la posibilidad de sonreír.
Dejen que sea feliz,
lo demás no importa.



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