Prisión...
Un naipe entre los barrotes,
cielo que está
pero no se puede tocar,
infinidades de lamentos sobre el muro
miles de abriles perdidos
que no piensan volver.
Siluetas que forman recuerdos,
aroma a jazmín que sacude la cabeza.
La tenue música suena en los oídos,
bendita la piel que no renuncia
a la emoción de sentir la lluvia.
Milésimas que sufren los segundos,
minutos que sienten los días,
meses que extrañan los años
silencio que sepulta la libertad
al lado del desencanto.
EL hombre bebe la sombra
busca la cordura en la locura,
se acerca a la luz y no siente nada
de todas las mentiras
mirar al cielo es la más tentadora.
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