Nunca fuimos uno
Nunca fuimos uno,
eramos dos mitades
navegando en una inmensa adversidad.
Uno no pudo con el otro,
dos no pudieron darse la mano
para enfrentar el amanecer.
Sin embargo,
el ayer insiste en no dejarte soñar
con el mañana.
La piel se curte de canciones
y la canción quiere más lágrimas,
maldito sea el dios que destrozó el bosque
olvidándose a la flor mas bella.
No soy dueño del paraíso,
supongo que mi razón descansará
en la hoja más desolada,
quisiera cerrar los ojos para siempre
pero no me dejan las lágrimas.
Nunca fuimos uno,
nos cansamos de navegar
en mares solitarios;
ambos buscamos un escondite
pero tus ojos no decían
que el corazón no iba por el buen camino.
Desafiamos al tiempo, el tiempo retrucó;
no sabía que un adiós podía llevarse el alma
y dejarme sin ninguna canción...
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