Ahí va...
Ahí va,
la sutileza vestida de perdón
ahí vienen
los hombres de poca fe,
los que una vez desafiaron el dolor.
Aquí están los que a pesar de todo
nunca se animaron a renunciar.
Todo sueño tiene un corazón
donde dormir,
toda soledad tiene una puerta
por donde puede salir.
La fantasía incluso pide perdón
cuando nos hace sufrir.
Toda voz se cuela por los sentidos,
todos los sentidos vibran
cuando la utopía
suele salpicar la cara.
Alguien tiene que repetir:
"levantarse es obligatorio",
tiene que hacerlo hasta el cansancio.
Un poeta fallece en su verso
una estela renuncia en los brazos de la noche,
sueños que a pesar de navegar en un mar
no renuncian nunca,
Así se siente el alma
cuando puede verse a través de tus ojos.
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