Sin Título...
Fue un honor esconder las estrellas
para que el cielo
fuese un espectáculo sin rima.
Nunca, nadie
ha posado su desencanto con tanto empeño
como la naturaleza
un otoño que se mete en las venas
para mezclarse con la sangre;
hojas amarillentas
que no sirven para escribir
todo lo que tiene para decir el silencio.
A dónde voy?
El camino tiene piedras para tropezar,
en la que los brazos
no pueden rozar la puerta
para que el desencanto
acaricie un rostro cansado de olvidar.
Detrás del cemento la noche murmura
despiadadamente sobre la vida,
mientras que los versos mueren
sin que nadie lo sepa...
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